Ortuzar, Aurrekoetxea y Egibar, entre otros, pudieron comprobar el cariño y afecto de nuestros hermanos abertzales, recibiendo con su habitual efusividad y jolgorio a tan significativa representación jeltzale.
La manifestación fue todo un éxito, sirvió para demostrar que todos juntos, como hermanos, miembros de una iglesia, podemos con todo y con todos. Visto que desde el PNV, tras el maravilloso recibimiento dado, se decidirá a buen seguro apuntarse a todas las manifestaciones de aquí al 2085, he decidido poner una tienda de ultramarinos en la calle Autonomía con un único producto a la venta: PINZAS PARA LA NARIZ.
Aunque, por lo visto, algunos se lo pasaron teta

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